La puerta
Ya no existe lugar donde refugiarme
porque tú eras la puerta
y yo el golpe.
No salías.
Yo siempre llegaba.
Ahora hace frío
pero no porque falten paredes,
sino porque la calidez me teme
y se espanta.
¿En qué cuerpo aprendiste
a no volver?
Me quedé sin hogar
y sin destinatario:
no sé a quién llegar,
a quién escribirle
con la pena empapada.
Me acordaré de ti
para que puedas habitar
una habitación sin llaves.
porque tú eras la puerta
y yo el golpe.
No salías.
Yo siempre llegaba.
Ahora hace frío
pero no porque falten paredes,
sino porque la calidez me teme
y se espanta.
Ahora las tormentas me alcanzan desprevenido.
Sin tu mano-paraguas.
Nadie me quitó el agua del pelo.
Nadie me sostuvo la pena,
mientras se escurría.
Me quedé con la herida limpia
y la pena visible.
¿En qué cuerpo aprendiste
a no volver?
Solo quedó el hueco
de una casa que construiste para mí
pero con dirección fastasma
y terreno inestable para volver a construir.
de una casa que construiste para mí
pero con dirección fastasma
y terreno inestable para volver a construir.
Me quedé sin hogar
y sin destinatario:
no sé a quién llegar,
a quién escribirle
con la pena empapada.
Me acordaré de ti
para que puedas habitar
una habitación sin llaves.
Luego cerraré.
Quien toque la puerta
no será quien me espera.
no será quien me espera.



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