Desniveles 2

Que ya no reencarnaremos como violetas de alta montaña.
Que ya no habrá ráfagas tibias que nos junten.
Que ya ni los abejorros cansados nos visitarán
para vernos intimar en la lejanía.

Que ya no seremos ríos de densidades opuestas
que se junten inevitablemente en las faldas de montaña.
Que ya no me convertiré en canoa veteada
ni vos en árbol de madera satinada.
Que ya no seré la sombra de una nube
sobre tus cuencas de ríos verdes.

Que ya no sabré con qué hojas rojas te has fundido.
Que no sabrás qué raíces largas son mías
ni qué bromelias valientes me trepan.
Que no serás gavilán de alas negras
y que yo no seré un petirrojo amable.

Porque en las vidas pasadas,
donde estoy seguro que te conocí,
sí fuimos orquídea y avispa.
En esta vida no amaneces.
En esta vida nunca duermo. 



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